Actualmente, se han reducido mucho los mitos entorno a la psicología y los psicólogos. Sin embargo, durante muchos años existieron una gran cantidad de mitos que desanimaban a pedir ayuda. 

En este artículo, revisamos algunos de los mitos pasados y presentes más frecuentes:

1. Solo van al psicólogo los locos.
En este mito, lo primero que hay que aclarar es que el término "loco" está
completamente desactualizado. Antiguamente, se utilizaba para designar a aquellas personas con trastorno mental grave. Respecto al mito, la psicología trabaja cualquier problema, dificultad o incomodidad que tenga una persona
y también se utiliza para la consecución de objetivos, el desarrollo personal,
entre otras muchas cosas.

2. Ir al psicólogo es un signo de debilidad. 
Al contrario, ir al psicólogo es una señal de autocuidado y deseo de mejorar el malestar que uno siente. Igual que uno va al médico cuando se encuentra mal físicamente, el psicólogo es una herramienta para mejorar el malestar psíquico.

3. Las terapias implican años de duración. 
No tiene por qué. Depende del motivo de consulta, el enfoque bajo el que se trabaje, los objetivos terapéuticos, la comorbilidad y muchos otros factores.
Hay terapias breves enfocadas en objetivos concretos y terapias más largas
que profundizan más en la persona, todo depende de lo que busque el paciente. 

4. El psicólogo te dice qué hacer. 
Esto es completamente falso, el psicólogo guía al paciente para que tome la decisión más adecuada a sus necesidades, pero en ningún caso esa decisión depende del terapeuta.

5. El psicólogo te va a juzgar.
El trabajo del psicólogo es analizar objetivamente el problema. En ningún caso juzga ni al paciente ni el problema que trae a consulta. Evidentemente, como ser humano, el terapeuta tiene sus opiniones pero parte de su trabajo es dejarlas a un lado. Si esas opiniones o valores chocan trascendentalmente con lo que se está trabajando en terapia, el profesional derivará el caso. Nunca se hacen juicios. 

6. Hablar con un amigo o familiar es igual de efectivo que ir a terapia.
Tener una red de apoyo es muy importante, sin embargo, el trabajo terapéutico dista mucho de "charlar con un amigo". En terapia se analizan los problemas, se devuelve al paciente una visión clara y explicativa de lo que le ocurre, por qué y cómo se está manteniendo en el tiempo. Y posteriormente, se aportan herramientas para ayudar a la persona a superar la dificultad y utilizarlas en el futuro para intentar no recaer. Por supuesto, también se conversa y el vínculo terapéutico es fundamental, pero no es una mera charla.

7. Todo el mundo debería ir al psicólogo.
Esta afirmación es falsa. Hay personas que tienen recursos por sí mismas para hacer frente a las adversidades de la vida. 

Acudir a psicólogo debería ser tan normal como ir al médico cuando uno se encuentra mal, al fisioterapeuta cuando te duele la espalda o al dentista cuando te duele una muela. Nadie más que la persona que está sufriendo debería juzgar si necesita terapia psicológica. Es una herramienta para aprender a gestionar la situación adversa que uno está pasando o el sufrimiento psíquico. 


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